Apartamento en finca de 300 hectáreas con piscina

Las descripciones y resúmenes han sido traducidos automáticamente del italiano

Piscina de agua salada exterior compartida
Wifi
Barbacoa (gas/carbón)
Tumbonas de jardín
Juegos al aire libre
  • Tumbonas de jardín
  • Juegos al aire libre
  • Ducha exterior
  • Sombrilla
  • Mobiliario de jardín
  • Terraza
  • Cama elástica
  • Azotea
  • Jardín privado
  • Aire acondicionado
  • Cuna
  • Electricidad
  • Bomba de calor
  • Trona
  • Agua corriente
  • Lavadora
  • Cafetera
  • Lavavajillas
  • Hervidor de agua
  • Campana extractora
  • Congelador
  • Horno
  • Televisión

Lo más destacable en casa de Elena

En Landfolk desde diciembre de 2025

  • Sumérgete en las dos piscinas de agua salada con zona infantil rodeadas de césped y sombrillas.
  • Disfrute de barbacoas en el jardín privado con barbacoa y cene bajo el porche de la logia exterior.
  • Explora la finca familiar de 300 hectáreas en pleno campo con los propietarios a tu disposición.

Consulta disponibilidad y precio

Escoge fechas para ver el precio final.

Casas vacacionales parecidas

Otras casas con estilos parecidos

Reserva casas de excepción

Encuentra inspiración para tu próxima escapada o busca tu destino soñado

Cómo usar Landfolk

Elige una casa vacacional

Ya sea en Dinamarca, Italia, Francia, Noruega, Suecia, Alemania o España, encuentra la casa vacacional ideal para ti. Si necesitas ayuda, .

Solicita una estancia

Elige las fechas, indica el número de huéspedes y solicita tu estancia o haz reserva inmediata.

Paga la estancia

La estancia se paga una vez recibida la confirmación de la reserva. Para las reservas inmediatas, el pago se efectúa en el mismo momento de reservar.

Siéntete como en casa

Antes de tu llegada, recibirás la Guía Landfolk preparada por tu anfitrión con todo lo imprescindible para disfrutar de una estancia perfecta.

    Inspiración para tu próxima escapada

    Acceso preferente a casas seleccionadas al detalle

    Guías de viaje, historias y destinos que vale la pena descubrir