De visita en el hogar de Mats y Hans en Oslo
Visitamos al diseñador de interiores Mats y al consultor Hans en su tranquilo hogar en Bolteløkka. Aquí, los hallazgos vintage, las reliquias familiares y el diseño moderno conviven en una luminosa casa adosada de estilo funcionalista, donde el pulso de la ciudad y el encanto de pueblo del barrio van de la mano.
Los amigos se pasan a cenar. Hans se entretiene en el jardín mientras Mats cocina. También tienen un caballo de madera que perteneció al bisabuelo de Hans. Sienten que encaja a la perfección junto a las obras de arte y las piezas más recientes de su casa adosada en Oslo. Para Mats y Hans, un hogar consiste tanto en crear espacio para compartir, para las personas y sus historias como en disfrutar de una decoración bonita. Abrir las puertas a los huéspedes les resulta una extensión natural de su manera de vivir.
«Nuestra casa suele estar abierta a los amigos y llena de buenas conversaciones y buena energía, así que compartirla con otras personas nos sale de forma totalmente natural»
Dos vecinos de Oslo que encontraron el camino de vuelta
Ambos crecieron en la zona de Oslo y cada uno siguió un camino distinto antes de volver. Mats es de Frogner y pasó la última década en Copenhague, después de una temporada en Bruselas. Trabaja como diseñador de interiores y lleva Balthazar Interior, en St. Hanshaugen. Hans creció en Bærum, ha vivido en Londres, Sídney y Suiza, y trabaja como consultor en grandes proyectos de construcción e infraestructuras.
En Bolteløkka, sus mañanas suelen empezar con un café en la cama y vistas de Oslo. Después del trabajo, Hans disfruta cuidando el jardín mientras Mats prepara la cena. Cuando el tiempo lo permite, aprovechan los últimos rayos de sol en una de las terrazas, a menudo acompañados de sus mejores amigos, que se pasan a cenar o a tomar una copa de vino. La casa les permite bajar el ritmo sin renunciar a la ciudad que tanto les gusta.
Personalidad en cada rincón
La casa, diseñada por un arquitecto, es una vivienda adosada de estilo funcionalista distribuida en tres plantas. Los grandes ventanales inundan el espacio de luz, y las obras de arte y los muebles acompañan el recorrido por las distintas plantas. El toque personal de Mats se refleja en la combinación de colores, estampados, hallazgos vintage y diseño moderno. El acero, la madera, el cristal y el mármol se equilibran con suaves textiles recogidos en distintas partes de Europa.
A Mats y Hans les encantan los interiores con personalidad y alma. Juegan con los colores y los estampados, mezclan piezas vintage con otras contemporáneas y combinan materiales que contrastan entre sí.
Sienten un cariño especial por sus obras de arte en metal y por los objetos creados por amigos cercanos. Mats destaca una escultura tallada en una piedra singular, que le regalaron por su 40.º cumpleaños. Y luego está el caballo de madera del bisabuelo de Hans, una reliquia familiar que ha pasado de generación en generación y ha encontrado su lugar entre las obras de arte y la decoración moderna.
«Para nosotros, la combinación de materiales, objetos personales y las historias que hay detrás hace que la casa se sienta vivida y realmente nuestra»
Desde la azotea se ve Oslo y el fiordo; debajo están el jardín y otra terraza. Aunque la casa está en pleno centro de la ciudad, Mats y Hans la sienten tranquila y resguardada. Disfrutan del sol durante todo el día y tienen varios rincones al aire libre donde aprovechar sus rayos.
Su casa suele estar llena de amigos, por lo que recibir a huéspedes de Landfolk les resulta de lo más natural. Esperan que disfruten del mismo ambiente relajado, ya sea descansando al aire libre o descubriendo las obras de arte y los tesoros personales del interior.
El barrio al que siempre vuelven
St. Hanshaugen es su zona favorita de Oslo. Situada entre el este y el oeste, está cerca del centro, del fiordo y del bosque. También les encanta Bolteløkka, que tiene un aire distinto, casi de pequeño pueblo, donde conviven antiguas casas de madera, edificios de viviendas clásicos y antiguas casitas de trabajadores.
«Hoy podemos llegar andando al Palacio Real en unos diez minutos y, aun así, Bolteløkka conserva la tranquilidad de un pequeño pueblo. Creemos que precisamente ese contraste es parte de su encanto»
Sus recomendaciones locales reflejan lo que más les gusta de la zona: tomar un café y observar a la gente en Java; comprar queso y charcutería en Gutta på Haugen para un pícnic en St. Hanshaugen Park; o pasear por el parque Idioten, más pequeño. En verano, esperan con ganas los mercadillos de segunda mano de la escuela del barrio. Little Wolf, a la vuelta de la esquina, es otro de sus favoritos, especialmente por su lasaña frita y su brownie-misu.
El centro de la ciudad está a un corto paseo, pero en Bolteløkka Mats y Hans han encontrado una forma de vivir la ciudad que sienten como propia: un jardín que cuidar, amigos alrededor de la mesa y un hogar donde los hallazgos personales y las reliquias familiares conviven con naturalidad con el diseño moderno, cada uno con una historia que contar.
Los favoritos de Mats y Hans en el barrio
Café: Java, con tiempo para observar a la gente
Pan y bollería: Mjøl, en Thereses gate; Røtter, cuando quieren llevarse pan de masa madre a casa
Para un pícnic: Gutta på Haugen, seguido de una visita a St. Hanshaugen Park
Un paseo: St. Hanshaugen Park o el parque Idioten, más pequeño
Platos para compartir: Little Wolf, recomiendan especialmente la lasaña frita y el brownie-misu
Cena: Ansjosen, Kolonialen o Grotto
Una copa de vino: Vinkassen o BARRA
Hallazgos de interiorismo: la tienda del propio Mats, Balthazar Interior (¡aunque admiten que no son del todo imparciales!)
Escrito por Maria Rosenberg
octubre de 2026