La casa de vacaciones de esta familia con niños es tanto un proyecto de reforma como un espacio de descanso
Stina y Thomas, de Frederiksberg, necesitaban salir de la ciudad y estar más cerca de la naturaleza. Tras buscar durante un tiempo, encontraron hace poco una casita de verano pequeña y acogedora cerca de la playa de Høve y…
Pero la casa necesitaba un poco de cariño y, aunque la familia no tenía mucha experiencia en reformas, se lanzaron a la aventura. Fuimos a visitarlos para saber más sobre su proyecto de reforma y por qué es normal que lleve su tiempo. Y es que también hay que dejar espacio para el descanso y los buenos momentos durante el proceso.
¿Cómo pasasteis de tener la idea de una casa de verano a elegir precisamente este lugar?
Stina: Para nosotros era importante encontrar una casa de verano que pudiera servir de punto de encuentro para nuestras familias, que viven repartidas por toda Dinamarca. Y luego nos dimos cuenta de que no queríamos que el trayecto durara más de una hora, porque si no, no la aprovecharíamos lo suficiente. De hecho, durante un tiempo alquilamos una casa de verano un fin de semana cada vez para probar cosas diferentes y ver cuáles eran nuestras necesidades y deseos. Eso nos ayudó a tener las ideas mucho más claras, así que mereció la pena. De esa forma descubrimos que, por ejemplo, nos gustaría tener una heladería y cosas por el estilo cerca. Eso lo encontramos aquí, en Lyngvejen, que une toda la zona con un restaurante con minigolf y el «rincón de las hamburguesas», donde se puede comprar el helado más grande que uno pueda imaginar. Creemos que eso le da el ambiente perfecto de casa de verano.
> De hecho, lo que hicimos fue alquilar diferentes casas de verano, un fin de semana cada vez, para probar cosas distintas y ver cuáles eran nuestras necesidades y deseos. Eso nos ayudó a tener las ideas mucho más claras, así que mereció la pena.
¿Cómo estaba la casa cuando la recogisteis?
Stina: Los antiguos propietarios construyeron la casa pensando en la calidad; está bien hecha. Además, nos hicimos cargo de la casa con todo el mobiliario, desde cepillos de dientes hasta sillones y muebles de jardín. Hay que ir sustituyéndolo poco a poco. Pero es un proceso que lleva tiempo, y desde nuestro punto de vista, eso está bien. Por ejemplo, tengo algunas cosas de mi abuelo materno que siempre he sabido que tenían que estar en la casa de verano. Se trata de esta vieja cámara de película estrecha, en la que todavía hay carretes de la infancia de mi madre. Es que me parece que la maleta es preciosa. Tenía que estar aquí. Cuando colgamos el primer cuadro aquí, después de haber pintado esta habitación por primera vez, tuvimos esa sensación de que ahora vivimos aquí, ahora es nuestra casa.
> De alguna manera, parece más fácil hacer reformas en una casa de verano. Si clavamos un clavo mal, no pasa nada. Y hay espacio para que los dos podamos hacerlo.
¿Qué os llevó a lanzaros a un proyecto de «bricolaje» como este?
Stina: Hemos visto muchas casas de verano en las que todo parecía perfecto, pero en realidad solo estaban maquilladas por dentro, ya que o bien había que cambiar el tejado o bien los cimientos de la ampliación estaban podridos. Lo que había que hacer en esta casa de verano era todo aquello que nos divierte hacer, porque la estructura exterior funciona de maravilla. Lo que faltaba aquí era dar una mano de pintura, derribar una pared y cambiar un poco las cosas de sitio. De alguna manera, parece más fácil renovar una casa de verano. Si clavamos un clavo mal, no pasa nada. Y hay espacio para que los dos podamos hacerlo. Así que, aunque no tengamos mucha experiencia en reformas, nos pareció un proyecto asequible, y además podemos estar aquí y disfrutarlo mientras lo hacemos.
¿Qué es lo que hace que la casa destaque?
Stina: El dormitorio, que es una ampliación de 2015. Nos encanta despertarnos aquí por las mañanas. El exterior y el interior están muy conectados en esa estancia, por donde entra la luz a raudales y hay mucho espacio. Tengo la sensación de que el jardín se adentra por completo en la casa. Y además nos enamoró que el terreno sea tan grande y un poco salvaje. Es ideal para los niños.
Escrito por Camilla Swartz Primdahl
febrero de 2021







